martes, 18 de noviembre de 2008

El otoño de mis manos

EL OTOÑO DE MIS MANOS










TRILOGÍA VIOLETA













AUTOR: Esteban Pérez Sánchez






















Dedicado a mis hijos Claudia Josefa y Esteban Alejandro


PARTE PRIMERA CUADERNO DE BITACORA

Ser simplemente ser
Es en este tiempo
Y en este paralelo
Una amplísima victoria

Víctor Casaus (cuba –1944)



es la argenta de la tarde la que invade
la posición integral de estas palabras
su forma su silueta su sombra
el oleaje de nubes que dispersa
todo el llano que quiebra en noche
amados hijos os prevengo en esta cota
ahora que la luz nos ciega en grises
no pretendáis mantener con el silencio
el suave sabor de las derrotas
y ser somos siendo solamente
la tela luminosa de los sueños
con los que cubrir la piel de tantas páginas










de tanto amor amar en todos los verbos
imposibles
se ahoga el camino en los límites del espacio
bárbaro paraíso extraño el del pecado
conque los demás honran su piedad
hacia el misterio
no creáis hacerlo la imprudencia
y la impaciencia
son también dignas partituras de la sabiduría
y además es un gran paradigma
mientras el tiempo pasa impunemente






























elogio de sal
amargura de piedra
trago la tierra dispongo
la obsesión en el vigor de la noche
música de musgo
canciones envenenadas rezuman aparte
de la justicia de piel que soporto
gimen las imágenes de los bailarines
es la ausencia que muestra sus atributos
sencillamente espiga
y el tiempo rumoroso despliega
la esperanza
páramo helado enero en mis manos





























elogio de la sangre
bocas sobre las bocas de los cuerpos
parábola violeta en el pecho
el hombre su luz lo innecesario
el devenir de la historia nuestra historia
lo idéntico de los sueños
la fórmula del deseo
el que nada es exacto y así siempre lo mismo
añil en las manos y un corazón
o más de un corazón
cargado a la espalda
y arena dulce seca en las lenguas del viento































a ro ro que necesito dormitar en vuestro descanso
para siempre en todos los perfiles
con la luna acallada en los silencios
y notas de sosiego en el murmullo de los brazos
a ro ro que el viento duerme el deseo
y el mundo se quiebra en mil ejemplos inútiles
para siempre en todos los orígenes
con el sol y su espuma dorada de los tiempos
a ro ro que el alba es tan soberbia
que nos despierta al fin en su nostalgia
como un beso de azules sigilosos
a ro ro mi amor en el roce de las manos































elogio de la sed
ahora que se agota la luz de la tarde
y parece imposible retomar la rosa
de los vientos
beber para acusar el peso del ansia
en las venas
tragar los pétalos del hielo y de lo ilícito
digerir el verdadero color de las noches
llorar
simplemente

































si pasa el tiempo no pasa nada
la lentitud tiene su precio
la estética de la muerte se consuela
en la figura de mi sombra
nadie está de acuerdo y eso es lo importante
me pregunto acerca de pero estoy lejos
será la ausencia que no tiene alma
hoy llegué pero no tengo manos
no tengo palabras hechas con el hilo de mi piel
y es tan absurdo pensar que me equivoco
tengo las manos también en otras manos
y ayer estuve prefiriendo ser un sueño
la ventana de la casa es tan grande
como el mundo
como mi mundo
no me atrevo a dar un paso en mis flaquezas
el olvido no lleva ya prendido nombre alguno
yo yo mismo soy olvido y sin embargo
acudo a estas líneas con las ganas
que me faltan
sé que este no es un poema al uso pero
a quién le importa
enciendo la noche y abraso mi sed
ahora por ejemplo no estoy en este ejemplo
ni en este
soy un hombre perfumado por ciudades
el otoño rima con mi mirada
mira ven cuantos más ojos mejor
tengo una cosa segura hijos míos
nunca me cogerán preso
aunque sé que la vida tiene sus barrotes
y la libertad no exime de su ineficacia
aún así todo es indeciso
hasta los cumplimientos con la conciencia














elogio de hilo
palabras sobre todo palabras
no sobra la voz en el intento
nunca sobra
cuerpos recosidos en la ausencia de la noche
agujas en los ojos ojales en la piel
y aire seco sobre arena mojada
versos en el crepúsculo del poniente
todo
como si nieve azul que borda
la paciencia
nada
como sí todo sobre el vacío impertinente
de la boca
























costura de piel amor de nido
agua sobre la fortaleza de la tarde
raíces húmedas en el alma sombra
quehacer cotidiano en entredicho
las manos con hilazones granadinas
y el ocre despertar de una mirada
empujo la conciencia no hace falta
en este cansino caminar con la esperanza
me vale terminar en los espacios
donde la noche deja sus parábolas

































el día que las flores arrebaten los minutos
entre las mantas del tiempo y tu cabello
la piel del niño perfumada de abedules
en la envoltura azul de cualquier horizonte
cada línea un verso solitario un poema
una palabra tan sólo me falta en los ojos
las manos vacías en los caudales sin retorno
tu cintura acá tu sexo tan cercano
el aliento de la voz tan dentro de la boca
los ramos de cerezos sin nada de ternura
me invento la vida en un rincón del alma
luego pierdo todo en una apuesta inútil
aquí tengo cuidado es el verso número trece
ya no me preocupo por tanta mala suerte
seguiré algún día el rastro de uno mismo




























elogio de la piel
magia de una perspectiva inadecuada
símbolo de grandes placeres con sus ambiguas
pertenencias
piel antecedente piel de hechos e ilusiones
así la piel se hace piel
se enreda piel
con piel mañana tarde noche
de los siglos milenarios
historia de piel acogida en versos
nunca la vida tuvo un mejor principio
piel
simplemente piel rozando el olvido
mis olvidos
de piel más inmediatos




























se arrebatan las luces en las sombras inmediatas
hay cientos y cientos de besos que se pierden
son los habitáculos de todos los misterios
y un poco lo razonable de la pausa
te quiero no te quiero con lluvia impenetrable
personajes internos que afloran en el alba
solitarias cargas que desfilan por las calles
amor de mediodía me cansa me fatiga
la esperanza
como un dosel de miedo encima de los hombros
me quejo de existir entre pétalos de ceniza
































aves que sobrevuelan círculos ingeniosos
me adapto a cualquier sitio con rumores
violetas
nunca me antepongo al paisaje del pasado
hago nidos en las referencias de la historia
del mar me vuelco así como ola de sal
y espuma de ojos
piel de acantilado arena entre las piernas
soy un hombre de tiempo con vaivenes
y con un sueño de plata sin puerto de destino
del viento arranco las flores más hermosas
las como las trituro con la gloria
de la venganza
de vez en cuando reposo sobre el manto
que la hierba
dispone cuando el sol te brota en margaritas



























acaso me haga falta la luz de la palabra
verte en la desnudez del silencio de la tarde
de una tarde
de cualquier tarde
decir en un leve murmullo que el mundo
nos sobra en la distancia y amar
hasta que la noche nos disuelva en otros nombres
puede que los cuerpos se rindan a las manos
ante el color añil que todo predispone
como un paso de tiempo y lentitudes
y algo acabará con su precio de aduana
acaso me haga falta decir hablar callar
en los vacíos
y dejar que la piel roce y la boca sea distinta





























informe gris sobre tintes violetas
la noche sobrepasa la luz de los instintos
el pelo caracola se hace aguada
en mis manos
sé que todo es un sueño de deseos absurdos
y la voz nunca reconcilia a mis palabras
se teje la infancia en el hilo de las horas
yo mientras auto comento la sucesión de historias
lo ingenuo de la dicha que anega en la ventana
la lluvia que recoge la calma del momento
y nunca participa
































venga vamos seamos serios
cuidado con la risa que siempre nos delata
y demos por perdido el gusto de antemano
venga vamos caminemos
con las falsedades oportunas cabizbajos
que el destino nos espera con sus prisas
es tan aterrador el silencio de las sombras
seamos del mar su flujo tan lejano
el oriente que pertrecha las palabras
el árbol que acucia la soledad del horizonte
el alma que dispone la esencia de la pena
venga vamos seamos serios
en la penuria del mundo que encierra las pasiones
sin dejar de ser estatuas ni sal de movimiento
venga vamos seamos serios
venga la risa la derrota nos espera



























bajo tu vestido se prende la tarde
igual que un festín de selva con manzanas
y la voz sustituible del poema
en tu piel todos los vacíos del mundo
los sueños de manos con sombras de silencios
y un algo que dicta la agonía
bajo tu vestido cuando la noche se acerca
penetra un instante de misterio
y los siglos de historia se hacen comprensibles
en las ganas de las páginas de tus ojos
se pliegan en la fuerza de las lilas
que se asoman por la luz del horizonte































escribo sin escrúpulos geográficos
al pairo de todas las distancias
el arte de hacer todo pedazos
difuminar en las hojas lo infinito
estar o no estar en las pasiones
beber del agua y de bocas manantiales
hacer cifras con los dedos de la mano
mientras tu espalda es fruta de alba
escribo me voy a ningún sitio
no hay nadie en el lugar de esos parajes
tan solitaria la noche que me brinda
no duermo en algunas actitudes




























PARTE SEGUNDA NAUFRAGIO DE LA DERROTA



Tengo muertos enterrados en el aire
Tengo una madre sin hijo aunque yo estoy con vida.
Yehuda Amijai






sin rencor
con el silencio que acompaña ahora
con lluvia de enero entre los dedos
con el resto de piel de aquel presente
con la marca violeta de la memoria
perdedores absolutos de los tiempos
con los segundos eternos de la dicha
con todas las flores muertas del alma
en lo terrenal ardiente de estos días
huida hacia el fondo de uno mismo


















cinco de enero de mil novecientos 98
carta vigente queridos reyes magos
solicito de forma consecuente
que no me traigáis regalos nuevos
y que me perdonéis por el tuteo
ni que decir tiene que esta noche
estáis invitados a acudir a mi casa
la botella de anís está ya lista
junto a unos zapatos limpios
y unas pastas
y un termo de café por si los fríos
dejarme junto a eso la risa en paz
y la costumbre de creer en la ironía
no descoloquéis mucho los muebles
que mañana es día festivo y no apetece
estar colocando el mundo tan temprano
para los demás os pido toda la generosidad
a ver si alguna vez se acaban los juguetes
y empezamos a jugar con la vida en serio
me despido un fuerte abrazo casi eterno























abre conmigo las manos de la tarde
admito en lo profundo un algo decidido
las raíces del alba soledad y geranios
azules las tribunas del cielo se desbordan
y compro de la noche un poco de la nada
que poseo
de todas las maneras cuando marcho
como un barco sin anclajes ni piélagos
respiro amplio sobre los brazos del mundo
la inmóvil habitación se hace de guiños
de naufragios
a quien compré la dicha me olvidé
de decirle
que las monedas eran falsas acuñaciones
de almas siempre ausentes




























de espuma tan delgada y cautiva
los ojos se hacen de sal y me devoran
la carne encendida de todas las miradas
es como si el infinito aguardara en la
pared de la espalda
y te empuja
y cabalgas mientras tanto se aniquila
del vértigo de entonces de aquellos
caminos
que un día recorrí con la fragua
de la juventud
quemándome las manos incendié
el fuego del presente
y las noches hoy son tan rojas
que no tienen dueños de misterios
cuando rozo el alba con los dedos



























púrpura tristeza que acaece en la firma
de la historia
a veces el destino es un nido tan cobarde
y la alfombra de la casa resulta confortable
no creo en la justicia ni siquiera en la vida
tampoco me hace falta el valor de la
codicia
tal vez un poco del sorbo de tus labios
un poco la fatiga después de un cuerpo
a cuerpo
siquiera lo confuso que dicto en los papeles
aquellos arcos iris que a veces sugerían
una noche sin nombre amena de pieles
y sentidos





























del polvo del camino plegaria
las hojas sepultadas en los márgenes
la historia del presente en los ojos
y un acusado desdén en los andares
los blancos espacios se vuelven infinitos
la tierra de los besos encharcados
la luz de la tarde callada entre el frío
los halcones que escuchan del aire
sus prodigios
en tu regazo dormito en afanes perdurables
provisto como siempre de todas las mentiras
allá donde reside con sigilo la paciencia
se rompen los cristales entre pétalos de rosa
y el sueño siempre siempre se revuelve
como una vieja ola en la cortina de arena
de tu vientre



























poema posterior y nunca referido
porque siempre se ha de estar dispuesto
a tener una sorpresa entre la manga
si se dispone la muerte no se asoma
se clavará en la piel que amarga la lujuria
y las mustias luces de sombras tristes
tendrán un desquite de voz y de agonía
en esos laberintos tendrás que desquitarte
y en coser con las uñas el aire derrotado
hacer con los ropajes la furia de lo eterno
y reír en lo incierto del musgo la amapola
de todas las maneras los tiestos de la casa
son dulces compañías en tardes de recuerdos
pero cuando la noche te cerca en los costados
es mejor tratar de morir a campo abierto




























martes falso mañana de realidades
fuego entre la niebla blanca
otra vez la niebla blanca arde
de nuevo la niebla blanca hace ceniza
pequeños cristales óseos humo blanco

martes nieva blancos los tejados
chispas de agua y hielo gota a gota
la ciudad aún dormita en cada gesto
nunca se retira el poder del desprecio
ni cuando amanece la violeta de tus manos

martes posiblemente martes enero
veintitantos más o menos que importa
quedarse fuera al margen del calendario
rasgar o pasar la hoja del poema
martes enero que importa


























de forma coloquial escribo poco
mantengo una convocatoria insegura
nada es final de trayecto todo
se opone al viento de mis días
alcanzo furtivo la inercia del camino
en la luz del regreso abandono la dicha
no soy impertinente ni reniego
de los mejores silencios de la tarde
si cae una hoja se abandona el espacio
y luego queda un vacío oscuro y triste
no encuentro la lengua en la boca
tal vez la tienes tú por sí acaso
mira detrás de tu conciencia no es seguro
pero nunca se sabe el verdadero alcance
de las cosas




























adrede dispongo la heredad de la tarde
sin tapujos dejo la luz de la mañana
a quien quiera sentirse desnudo con su manto
sé que es una metáfora del tiempo
como una especie de ejemplo y laberinto
pero es precisamente eso un pero
al que hay que adornarle con guirnaldas
dejo a la tarde la palabra absurda
un paisaje roto entre abstracto y mustio

el registro del viento mantiene la ironía
y una dulce violeta se queda en el olvido

dejo a la noche el rastro del silencio
este rastro que ahora me abandona




























pinto un cuadro con caracteres figurativos
imagino hablo coordino los colores

si té fijas los ojos se ordenan

es como un manantial abstracto que siempre
se deforma

apenas me entretengo pensando en tu figura
para eso las manos son pinceles absolutos

todo lo que llega de pronto enloquece
como una espiral de tiempo y coordenadas
que no dejan en paz ninguna línea

de todas las maneras es todo tan confuso
las letras el color la voz la carne
los adjetivos
los puntos seguidos y finales las comas
los segundos la noche que nunca empieza
las fisuras del mundo que alcanzan
los recuerdos
es todo tan así tan de cualquier manera
como un tributo de pena y paz
a mismas cantidades

el cuadro se termina lo contemplo
lo admiro no lo admiro
intuyo que el invierno será inacabado
preparo un café y me siento en el suelo
sin prisas por la luz de ningún privilegio












como una alternativa de imperio
alegato de violetas
se rompe el mar a todas horas
y el alma naufraga en estas latitudes
oriente occidente dónde me precipito
en los huecos de tu cuerpo tampoco estoy
seguro
ya no me arrepiento del beso del destino
el norte el sur de pronto
se aquieta el paisaje
lo tengo todo y nada rasgado de antemano
y soy flor de un solo pétalo angustia
de mil noches
el ocaso prefiere las luces violáceas
y se permuta un grillo con la voz
del horizonte
me pesa la codicia la aurora de los años
y pese a todo las lágrimas constituyen un vacío
la hermosura de la muerte se teje con cariño
amargo en el desdén de todas las mañanas
el canto de cigarra el humo del tabaco
una simple mirada ausencia de los gestos
me vuelvo no me vuelvo en la burla
de las dudas
ofrece fuego la noche que se acerca
te quiero no te quiero te beso
por sí acaso
en la ilusión de dar un legado pertinente
una hoja escrita con la vaciedad de mi mundo
una hoja vacía que ayer fue mediodía
una hoja simplemente sin nombre ni apellido












retrato de miércoles con niños
fotografía en blanco y negro con tonos
artísticos
ha vuelto a nevar sobre el asfalto
y hay señales inequívocas de sangre
en las sombras
los niños son un alegato disconforme
de estos tiempos
son él por que sí y él por qué no
de las vanas intenciones

me llegan de pronto sus voces indistintas
sus juegos proclaman la verdad de la vida
a pesar de todo son sonidos apacibles
que atestiguan el paso feroz de la ironía




























en este acto interior del que mantengo
una lucha contra la paz de mis pasiones
la falta de voluntad de inciertas inquietudes
la soledad del sol ahora que se nubla
esta tarde enfundada en grises y granates
pregunto sin interrogantes al viento luminoso
apenas hago caso al pairo de respuestas
dejo que la noche reponga su retahíla
las viejas costumbres del sueño y duermevela
dejo pasar el tiempo así como si nada
las luces de la noche profundas violetas
la calma me arrebata la piel de la distancia
y dejo también que el aroma de los cuerpos
conjuren la agonía de las caricias vanas





























estimada profesora de lenguaje
después de casi tres décadas pasadas
me acuerdo más de sus piernas y sus faldas
que de los artículos y verbos inconcretos
cortar flores sobre la tierra macilenta
leer a Góngora a eso de las cuatro y media
sacar punta a los lapiceros de madera
y dejar un rastro de hollín en los cuadernos
mis eternos compañeros por qué la infancia
es algo eterno siempre jugaban a hacer
estructuras y matemáticas en sus clases
yo también hice lo mismo son las ciencias
que tienen ciertas querencias hacia las letras
al caso
es que luego de tanto tiempo añoro
la sutileza precoz de aquellas piernas
y por qué no la edad infantil que nada asegura
igual que ahora

























los secuaces de la ironía
brote de incendio azul sobre las manos
no tengo prisa en los brazos
la letra tatuada de la paciencia
imágenes que se refugian en el cabello
impúdicos silencios que no respetan nada
el viento llega franco de sonrisas
los amantes se imponen condiciones
y luego el fracaso les sorprende
cierran los ojos en la fuerza de la lluvia

también el sueño llega a pedir su tributo
es tal su elocuencia se queda en el vientre
y la seda del roce construye agua y vinagre

como no corresponde a capítulos finales
el arrepentimiento se engalana de calles
y hace frío

























PARTE TERCERA

INFORME DESDE LA ISLA DE LOS SUEÑOS


El mar nos cubrirá,
Pero han de ser las huellas de un hombre más feliz
En un país más libre.

Luis García Montero



ves no ves la noche queda abierta
tu noche mi noche la de los otros
es conjugar siempre en nosotros
la única verdad que nos despierta

somos los mismo lo somos alerta
que la verdad no sepa que los rostros
se cubren de mentiras somos potros
de aire y el trote desconcierta

ves como aún así la aurora
es indeterminada dulce traviesa
y hay coletas en el vino brujo

de ese paladar que son demora
el sueño también nos atraviesa
víctimas de palabras sin dibujo








amor que quiebra la tarde sosegada
añades voluntad al instante de penumbra
como una caricia sin nombre en la palabra
el crepúsculo reitera la noche tan cercana
nada queda tranquilo en los vacíos
en el susurro de piel que se recorre
y aquieta en la flor del desengaño
violetas que se abren y se cierran
perpetuas de luces y agonías
dispones de la esencia necesaria
entre la sombra que acecha del silencio
para agotar el riesgo de las manos
en lo interminable del juego de la vida



































atravieso la piel el sol de la marea
dicta un legado de letras y silencios
con sigilo me adentro en la selva
en donde anida
las raíces de la noche en los sueños
furtivos
desde allí informo de manera consecuente
de cualquier alteración que busca lo infinito
de cualquier aspecto por reiterativo que sea
de cualquier movimiento que tienden las manos
atravieso la piel de forma breve
con la levedad y el auge de lo inédito



























como no podía ser de otra manera
ambigua en el proceder de lo absoluto
se despliegan las luces de las almas
discuto con los puntos suspensivos
.........................................................
tienen que ver tanto con lo interno
la famosa idolatría que circunda
el egoísmo
así y todo la inconstancia es una oferta
disoluta
.................................................................
abstracto muevo el mundo en mis
rincones
a fe de ser un mercenario de la risa
...........................................................




























como en la vida nunca uno acierta
siempre al final nos elige la muerte
la lluvia el viento no sólo desperfectan
la piel y los adentros
jamás te inquiete la oscuridad de las noches
estatuarias noches
el miedo es una obligación que no consume
la esperanza
habla con la gente de forma serena
y escucha escucha sobre todo en las pausas
y en los silencios imperfectos
y si puede ser sobre todo entre las líneas
de un poema inacabado como este




























monólogo con música de fondo al fondo
no sé que importa más sí la música inventada
o las palabras sin ninguna garantía de certeza
no acepta la mañana lo estéril de las letras
en una demostración palpable de histerismo
se alza la voz en más en gritos
no paro de hablar ahora que impongo
una caricia al otro lado de la espalda
la mañana pasa con apuntes sin gaviotas
y desarraiga un poco en el cuaderno
como si una nota de música declamara
un viaje a cualquier parte sin nosotros

































hijos de las iras y de los hombres
hijos de mis soledades de mis sueños
el mar nunca tiene fronteras en España
ni ningún dios justifica su existencia
ojalá el amor os pille desprovistos
de todo
que se aproveche de ello el amor de un mundo
inútil
sabréis a su tiempo que el amor hace daño
pero prestarle la piel hasta que haga falta
desnudarse entero en sus razones
hijos de la ira y de los hombres
el mundo es injusto lo he hecho yo mismo
con mis manos
eterno cómplice de aceras y comparsa
de una ciudad sin letras ni destino
las trampas descritas en las líneas
son análogas a todos los calendarios
de la imaginación sumisa que me queda
borbotones de aventuras que me sangran
en estas horas tristes que me dejan
no digáis nunca no a lo que haga falta
que las faltas nunca fueron necesarias
pero tener los ojos siempre a descubierto
para que los sueños sean eso simplemente
hijos de la ira acechar a las noches
con un libro de poemas en las manos
y con la espada del tiempo en la conciencia
deseo que seáis razonables con las ineptitudes
y que contempléis el mundo en un quehacer
abstracto y milimétrico que pongáis acentos
en las nubes
y corrijáis si os hace falta el cielo
y si tenéis que negar hijos de la ira
no lo hagáis nunca de los hombres
aunque ello signifique la única derrota







breve informe desde la isla de los sueños
ahora que despierto violeta en la agonía
que las nubes proclaman la tristeza
entre la eternidad que promocionan
las palabras
nunca los errores conforman soledades
y es tan fácil caer en ellos
yo yo yo soy un error mayúsculo
solamente me salva un diagnostico
el silencio
creo que estoy sentenciado que la vida
me aguarda en un despliegue de aspereza
y una lluvia pertinaz de esas del otoño
en mis manos
con estas perspectivas me despido
atentamente
hasta el próximo y último poema


























pierdo un segundo en la constancia
la levedad del aire en entredicho
palomas con un gesto inadecuado
sobre la flor innata de la inercia
desde la tarde con afrenta de costumbres
desdigo la palabra y no hago caso
de la sombra que estimula mi pereza
por si acaso porque pueda que haga falta
estar en las razones de la vida
acabo este poema y me dispongo
a la inquieta voluntad de las ausencias

lunes, 17 de noviembre de 2008

jueves, 13 de noviembre de 2008

Tiempos imprecisos entre sombras

Tiempos imprecisos entre
Sombras







ESTEBAN PÉREZ SÁNCHEZ







1


Estoy solo, sin certidumbre de destino,
un poco alejado de la vida,
con pocas circunstancias, sin pasaje
donde admitir las ambiciones.

Veo pasar los días... frágiles
Mañanas y tardes con reversos de agonía,
tan sólo la noche recita lo imprevisto,
incierta esencia ambigua en la mirada
y un azar de insistencias,
como piel de poemas inacabados.

Alguna vez solicité del amor su compañía...
Sombra soy de huesos y ceniza.

Ayer fui lo que soy ahora,
caminando sin rumbos definidos,
interpretando el vacío de mis manos,
como un fantasma sin futuro
bebiendo un sorbo de este invierno.



























Sabe que le resulta necesario
Aprender a vivir en otra edad,
En otro amor,
En otro tiempo.

Luis García Montero
( Habitaciones separadas)





2



Solitario, apegado a la piel,
me apoyo en un presente herido
y reniego de un viaje alrededor
de huellas que no me convencen
pero que ocupan toda mi decadencia.

No quiero pronunciar la palabra reiterada,
me refugio entre inútiles aceptaciones,
en una casa acostumbrada a mis sombras,
donde siempre hay otros lados desprotegidos
en días que no se terminan con las noches.

Sé que tengo que pretender no ser necesario,
que debo desprotegerme de mí mismo,
que soy de ayer en el hoy de otro mundo,
pero con las mismas soledades,
con las mismas impaciencias.





















A mi hija Claudia Pepa



3



Entonces... resguardado de inviernos
aceptaba escuchar el bullicio entre silencios,
reconociendo la luz con cierta estima,
como algo mil veces recordado
y a la vez opacidad en la memoria.
No era intimidad pero lo era.

Pretérito e impreciso,
como una enfermedad contagiosa el ayer
en los ojos luminosos se asomaba la lujuria.
La decadencia parecía saberlo.

Sobre un fondo de palabras,
el brillo zigzageante de un cielo viscoso,
como vómito dulce,
las manos sostienen un mensaje,
voz envejecida en un entramado bucólico,
como vida sin tiempo.
























4



Un gato se pasea
por los caminos del olvido...
ramalazos de aire seco capitalizando
las llanuras de las pieles.

La cabeza que se esconde detrás de las manos,
gente que se apresura a ser primavera,
saltándose el invierno,
la palidez extremada de enero,
febrero, tal vez,
devuelve la insistencia por ser costumbre,
sólo,
como poemas de lluvia en labios deshojados,
besos tristes entre risas desbordadas.

Un gato se pasea por las evocaciones,
pero nada se detiene,
quimera erótica y repentina,
como única frontera para la memoria.



























5



Recortadas palabras,
casi fragelos de historias inconscientes,
casi otoño reconocido entre voces enfermizas,
aparente y silenciosa mansedumbre,
un poco así como luces mortecinas,
desairando la mirada que busca los vacíos
como un hallazgo del triunfo en mis fracasos.

Así llego un poco a mí o así lo creo,
como eco sin armonía que se oculta
entre las posesiones de mis indiferencias.

Tan pronto amor tan pronto olvido,
más de una dirección en un cruce sin destinos,
como si no quisiese prender en mí la vida.
Recortadas palabras,
al borde de mis abismos desbocados de locura.































A mi hijo Esteban Alejandro









6




No hay armonía en mis deseos.
Recorto mis recapacitaciones,
la casa, tan sólo unas paredes sorprendidas
cuando paseo haciendo sombras luminarias,
la piel no amansa la certeza enferma y sigilosa,
todo cambia entre mis desórdenes,
incluso los ojos, con los que miro descarado
como si fuese un alarde de locura.

Me veo llegar... me desconozco.
Ha tiempo que no quiero saber nada de mí mismo,
sin embargo sé que hay posesiones hermosas
que esperan cobijadas entre mis circunstancias
pero también sé que ahora no es el momento
para deshacerme sólo en mis instintos.

Febrero, ojos de tinta, dos mil seis.
Hoy es ayer, pero es febrero el que agoniza
entre historias coloniales, imprevistas.
Mi España es una España triste que sonríe
con la boca desgastada por tantas dentelladas
de pasados épicos que aun no han cicatrizado.









Pero observo y nada es necesario,
ni poemas que conmuevan, ni palabras
que arremetan contra el orden de algunos sentidos,
tal vez sin saberlo aun somos hijos de la ira
o todavía sea tiempo de pedir por la palabra.

La ciudad es vulgar. Todas las ciudades lo son.
Yo mismo soy vulgar y decadente,
asumo mis nostalgias y mis soledades,
las viejas heridas que se entremezclan con mis sombras.
Puedo regresar, pero de donde...
Dormir en la costumbre y despertar entre desaires...
Todos diferentes... tan bien uniformados.

Copio la sed de mis desganas,
como un ambiguo principio sin finales.




































Envejecer tiene su gracia.
Es igual que de joven
aprender a bailar, plegarse a un mismo ritmo
más insistente que nuestra experiencia.
Y procura también cierto instintivo
placer curioso,
una segunda naturaleza.

( Antes de ser maduro)
Jaime Gil de Biedma




7



Sorprendo la noche en un poema,
no hago preguntas, ni busco respuestas,
demasiado conozco ya mi rostro y no hace falta
intentar cobijar todos mis deseos.

Pero la noche subyuga mis temores
y cierro los ojos y escribo con pausas, lentamente,
reconociendo la intimidad como una costumbre
que siempre suele llegar bastante tarde.

Ahora es el momento, me digo,
para reanudar los temores fugitivos,
apropiarme del sentido de la noche,
dormitar leve entre nombres que silencio,
nombres que tienen formas y caras desfiguradas,
como un delirio cautivo de mis propias tentaciones.

Sorprendo la noche en un poema,
pero me faltan versos para sujetar mi agonía.













8



Bajo a la calle
un poco a contrapunto con la vida
y en el gesto una condición de historias definidas,
calladas palabras que agotan mi insistencia.

En mí, en ti, en nosotros,
la sensación de encuentros inmediatos,
el reconocer que todo es una farsa
en una ciudad que sujeta la llama que incendia
todos nuestros fracasos.
Es el deseo desnudo de lo que hoy es la penumbra
de razones que no aferran la animadversión
de la amistad.

Nada cambia en la calle el rumbo que cautivo.
Todo son distancias a la medida de mis distancias.

Testigo soy de mis propios instintos.
Beso la gélida humedad de la niebla
y luego me pierdo entre mí mismo.






















Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que he tenido.

Pedro Salinas
( La memoria de las manos)



9


Dejo la piel junto al regalo del tiempo
espuma con colores sin matices.

Del ayer que llega sin distancias imposibles,
aceras encharcadas del invierno,
la mirada como una dirección única.
Llevo un libro de Ángel González en el bolsillo
de un abrigo que se presta ahora que es febrero,
a veces es otro, alguien más extraño,
del que busco, entre sus palabras, noticias sobre mis interioridades
y al final nunca pregunto si he estado acertado.

El invierno tiene colores rosáceos entre grises,
como un incendio de amaneceres imprecisos.

Neutras abstracciones me dispersan del arte,
como promesas de gente después de un encuentro
en que la palabra es un vacío en los sentidos
y sólo queda un eco simbólico de anécdota.

Dejo la piel junto al regalo del tiempo.
Después camino con todas mis ausencias,
con palabras recortadas en silencios imperfectos.

















Huye de mí, memoria,
¿por qué me atormentas
en este instante feliz
en que reconcilio
conmigo mismo?

José luís Bartolomé García
( Memoria y olvido)



10


Me cobijo en una bar, humo y ceniza,
aroma de café y estigmas en el suelo,
acaso huellas de desesperanza.
Impertinente miro lo que nunca sucede,
como si fuese una moda pasajera.
Acaso olvidos transparentes.
Camareros que sirven a una clientela
que no participa de mis devaneos.

Los ventanales transmiten gente, coches,
las casas que se enfrentan a mis ojos,
como si quisieran entrar en mis salidas;
sonrío entre nostalgias y doy un trago
de una vida que, a veces, bebo entera,
mientras desisto de un mundo de plástico.

Pago la cuenta y cojo el equipaje de mis sueños,
o eso creo.
Quiero marchar, cruzar el tiempo,
apoyarme en una esquina y ver gente,
viajeros como yo sin compromisos.
















11



Me meto dentro de una canción cualquiera,
como queriendo sentir el afecto de su ritmo,
acepto el trato de una letra indiferente
pero me dejo llevar por mi propia decadencia

Abro y cierro los ojos creando luces,
engañando al brillo imperfecto de mis sombras,
bailo como costumbre de animal de calle,
entre la compañía de una casa donde oculto
ambiguas soledades y lenguajes extraños
y también entre todos mis fantasmas.

Siento que quiero gritar pero silencio
el monocorde intento que estanco en los sentidos.
Tal vez mañana, cuando envejezca,
puede que sea peor gritar que una mirada.






























12



Me pongo a esperar.
Como si el tiempo fuese una respuesta inmediata,
la mañana resplandece bajo un hálito de luna blanca,
llegan grises, impertinentes, con lluvia de amenaza.
Busco refugio entre las penumbras de la casa.

Hay roces de amores sigilosos,
con recelo cruzo la piel y su argumento,
nada difiere de tiempos ya pasados,
sólo la locura se haya en mis espacios.

Miro de frente la agónica insistencia,
pero luego tengo que saber entre silencios
descifrar el por qué de tantas soledades.

Todo acaba y comienza de continuo,
lo que perdiste y lo que no ganaste.
Da cierto tranquilidad el sabor del vencido,
una cierta calma arremetida de tristeza,
a pesar de que la sonrisa se me escapa.


























Has temblado sin remedio
lo que yacía en el negro catafalco
era tu querida patria.

Vitezslav Nezval
( De Catafalco campesino)



13



Son horas plegadas entre instantes inseguros.
Silencio y palabras y tiempo.

Me atrevo a interrogar mis sensaciones
en un clima ambiguo de respuestas,
parece que todo está en convalecencia,
entre las heridas de los versos,
Brillos grises que retoman los momentos
en que uno duda de sí mismo.

Los instintos carecen de equipajes.

Tal vez debiera no acudir a los sentidos
Desde la decrepitud de febrero entre la lluvia
Mientras, piel con piel, invento claridades
Como un antojo por ver algunas fantasías.

Y el poeta está solo e impreciso,
Como una fotografía sin paisajes.


















A Eva María Conde González



14



Buscaba la llave del mal,
como cuando alguien busca rostros conocidos
y luego rasgar la vida entre impaciencias.

El viento azota los cristales de la casa,
enciendo la luz como brasas definidas
que queman todas las miradas,
el agua del cuerpo se atormenta
y el silencio es como un supuesto sol
encima de todas mis cobardías.

De pronto me imagino navegando
por el mar de un cuerpo femenino,
inquieto y sin reposo en un oleaje
de versos desconchados en las paredes
que sobrevienen a los ojos como cantiles.

Preveo un desastre y el desasosiego
de tener que navegar a contracorriente
de un destino que recorre mis desesperanzas.






















15



Quizá necesite más de mil noches para conocerte,
mil noches para celebrar tu rostro,
mil desvelos de sueños entre ojos encontrados.

Puede que nunca llegue a saber tu nombre,
ni que tu piel se suspenda en los sentidos,
tal vez después... cuando abandone
el espacio reservado a los deseos.

Quizá necesite más de mil noches para olvidarte
y olvidarme entre mis inquietudes... inseguro.

Tal vez tenga que retrasar los relojes de la casa,
que las sombras ocupen sus verdaderos entornos.
tengo todo el tiempo... Tu tiempo...
para dividir instantes en que todo y nada se decide.






























16



Buenos días tristeza. Buenos días.
Creo que hoy estamos a domingo.
La mirada me confirma que hay nieve en los tejados,
creo que algo me he perdido en esta noche,
sumergido en lo profundo de los sueños,
buenos días, reitero en insistencias,
como creyendo que hoy no existo.
Las vacías calles encharcadas, emergentes
de un sol tibio que deshace el manto blanco
y los coches son absurdos monigotes
con los que nadie juega.
Buenos días tristeza. Buenos días.
Me encuentro entre ambiguas reflexiones,
creo que hoy estamos a domingo,
hay un cierto ámbito de reposo
aunque no me deja la paz en las palabras
que se precipitan como esencia blanca confirmando
que todo es un regreso de continuo.




























Desperté y ahora quiero
Encontrar la escalera
Para subir sin alas
Poco a poco a mi muerte.

Manuel Altolaguirre
( Para alcanzar la luz)



17



Casa entre penumbras... perdona que no vaya
a buscar las interrogantes de tus ojos,
quizá luego, más tarde, cuando se solivianten mis sentidos,
ahora estoy acuciado de temores,
oculto entre mis inseguridades,
con algunas impaciencias silenciosas,
intentando encontrar en mis ojos respuestas inmediatas,
observando la atmósfera gris y macilenta.

El viento azota los cristales,
como una inquietud de mis distancias.
Es algo reiterado... ayer estuve así.

Láminas de tiempos imprecisos,
miradas y silencios encontrados
mientras todo se deshace entre mis manos.























Sin sitio, sin lugar, con una espina
clavada en el tobillo izquierdo de mi alma,
sin sitio y sin lugar. Dónde buscar
lo alejado ya dicho en libros y evangelios.

Modesto Izquierdo Barrios
( De Rosario)






18




Despierto... como en un poema inacabado,
con palabras escritas, tal vez, en otros tiempos,
pero no son versos exactos,
son, como una especie de bruma en la mirada.
Ahora sé que es febrero de dos mil seis,
preparo los lienzos para esbozar prófugos sentidos,
algunos alardes imprecisos de una incierta psicología
mientras escucho, como fondo, noticias de la radio...
descanso entre mis sombras,
como una ley absurda me llegas de pronto
y te imagino con un rostro inconcreto,
el tiempo pasa y quiebra las imágenes,
yo, a veces, me busco en los espejos.
Te creo en otra ciudad, en otras falsedades,
con tu perfume limpio, demasiado escrupuloso quizá,
como una realidad que arde sin darnos cuenta
que todas las distancias son las mismas.












Te amé, no te amé. Tal vez aun te amo,
me tomo el destino como una catástrofe en la que nunca muero,
siempre retorno al mundo de los vivos.

El juicio de tu edad entre mi tiempo,
todo inventado en tantos siglos...
pero siempre hay poemas nuevos. No los míos.
Son modas que se visten de paisajes inmediatos,
los leí en tu piel.
Ahora, me apoyo en mis sombras
y sé que no deseo imaginarte como una fantasía pretenciosa.

Fuimos, simplemente, un quizá en un camino
diferente para ambos.
Pero siempre queda una brasa encendida...
el que más ama es el que siempre se queda solo.



































Aristas duras, sin piedad
el día nos invade, atrás quedó
la sombra grata y apacible.

Carlos Elío
( De Despertar)





19



Puede que sepas,
como sombras de un tiempo,
que he sido la extinción de los sentidos,
contumaces y profundos,
sombras de insistencias en mi yo indiferente,
donde estaba escabullido, al margen de tu vida,
incluso, creo, que también, al margen de la mía.

Y aunque pueda que sepas,
que yo permanecía en tus tiempos impacientes,
sin responder a ninguna expectativa,
estábamos atrapados en nuestra propia codicia.

Yo, confabulaba entre intermitentes cigarrillos
El cómo acercarme entre gastadas distancias,
igual era un proyecto de renuncia,
una elección ambigua, tal vez imprudente
o estaba desaprendiendo en mis sentidos
un poco entre la verdad, un poco entre la mentira.

Y así... descuidado entre lo incierto
de un algo inventado,
haciendo memoria y doblegando
cualquier intención de acercamiento,
te pensaba,









mientras me llevaba instantes a los labios,
insaciable sed,
abandonado a la lectura de las miradas,
cobijado entre mi cobardía,
dejándome marchar entre luces de sueños
donde quedaba inerte,
como quien espera que en algún momento
pueda existir la sorpresa de un amanecer en los instintos.










































Qué es el alma: leer
en un libro de viajes algo sobre una tierra
a la que nunca irás.

Yehuda Amijai
( Un idioma, un paisaje)



20



A veces la vida es como un informe
de sombras agrupadas entre historias personales,
pero no busco explicaciones de un mundo
que creo que no me pertenece.

Estoy, en una ciudad desesperada,
con luces ambiguas de un invierno inacabado,
como un fantasma paseo por sus calles,
todas son sinónimas de mis flaquezas.

Las ventanas de las casas vomitan ráfagas
de olores cotidianos en los mediodías,
todo se impregna en los espacios concebidos
para que los murmullos nunca lleguen
a ser voces que se alzan.
La vida no entiende de patrias.
Tal vez, la única patria que tenemos es el cuerpo.
A veces la vida es como un informe
en el que hay que pasar de puntillas, por sí acaso.




















21




Hace frío,
es un frío suave, sedoso,
como casi un despertar de primavera.
Me encuentro con aceras impertinentes,
vacío de miradas definidas,
en un paisaje donde todo da lo mismo.

Todo es un vaivén de historias personales,
bajo el desdén de una luz intransigente,
el brillo que acuna la locura incierta
que persigue a quien anda tras de ella.

Pero hace frío,
y es un frío suave, sedoso,
como un murmullo de tiempo sin sentido.




























22




Viajo, pero es todo impredecible.
qué camino tomaré dentro de poco,
cualquier carretera, otros paisajes,
algún sendero secundario,
multitud de encinas bajo el sol de invierno,
tejidas como un tumulto empalagoso.

Tengo que decidir entre mí y yo.
Solemne decisión.
El espejo retrovisor indica que no hay nada
detrás... ni tan siquiera un auge de esperanza.

Freno, paro, bajo... camino...
dejo que el viento frío golpee mi rostro,
el tiempo es impreciso... como yo...
entra y sale como latidos de un corazón de febrero.

Viajo... sí... pero todo es impredecible.





























23




Poemas envejecidos por el tiempo,
sangran en este preciso instante.
Canciones escuchadas en tardes suculentas,
cercanas a la piel transparente de la dicha.

Ahora, como ave pasajera, solitario,
me estremezco entre los brillos del olvido,
la mirada es un enemigo extraño
cuando se posa con recelo en los sentidos.

Poemas y yo entre hálitos de historias,
tratando de salvar todo lo que se paraliza.































Pero tú esperabas siempre a alguien,
dejabas siempre a alguien,
hasta que te encontraste a ti mismo, y ya no estás en ningún sitio.

Vladimír Holan
( De El niño)




24




Las voces que sueñas en mitad de los sueños,
como un eco que late entre mis inseguridades,
abro los ojos con un poco de cautela,
insomne me deslizo a través de mí mismo.

Enciendo la luz cegando la noche,
doy un trago de agua y observo, simplemente,
el obcecado silencio que impone la cordura.

Pero hay un dolor al otro lado de la cama,
una intimidad que desluce la ansiedad
entre respiraciones confusas.

No hay voces, pero existo en este instante
en que hay que tomar posiciones en los deseos.

Respiro...
Casi como un único acontecimiento.
Inútil reservar los instintos.
Me levanto,
Como una herida frágil entre miedos y mentiras.














Doy un leve paseo por la casa,
meciendo el sabor seco de los sentidos,
las estancias frías estremecen,
siento que soy náufrago de la noche.

Después, todo son intentos inconcretos,
marcadas distancias entre soledad y vida.

Me vuelvo a acostar.
El tiempo ha repartido sus cartas para el juego,
pero duermo desnudo, sin ases en las mangas.







































Detén el verso y cambia de planes,
hay dioses parapetados, por todas partes,
listos para matarte.

Pongamos fecha en esta vida,
a los momentos que puntualmente
y deliciosamente, nos consumen.

Teófilo Gago Gago
( De Días de caza. Días de muerte)






25



las sombras besan.
Lo sé perfectamente.
Asomo una marcada sonrisa mientras lo escribo,
como un adorno estúpido,
lujosos besos apagados.
Respiro de forma contrariada,
como buscando ritmo en mis espacios,
como midiendo las palabras,
entre recodos luminosos donde brotan
historias imposibles.

Las sombras besan,
como traiciones de instintos en preguntas sin respuestas.

















26



Contrariadas intenciones.
No busco el origen de la juventud,
la amistad es y fue un desencuentro esperado,
pero en qué pensábamos entonces
y qué es lo que pensamos ahora.

La juventud siempre es incierta,
como una muestra de herida,
lo noto cuando me topo con viejas amistades,
quizá un qué tal... que tiempos aquellos...
pero hay una culpa yerta en la mirada
cuando uno se despide como una estupidez soñada.

Contrariadas intenciones.
Si la juventud fue una herida,
hay motivos suficientes para soñar la muerte.






























... y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen, incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil.

Ángel González
( De Todos ustedes parecen felices)






27



Como arrebato de febrero,
veo crecer los brotes de hojas,
álamos de ciudad,
ramas quebrando el horizonte de invierno,
también crece el amor entre conversaciones,
tal vez por eso callo.

El silencio de la casa no estorba,
yo, sí.

Las noches húmedas y gélidas,
la luz del sol, un sol que no aguanto,
que me hace huir continuamente
a eternos cobijos de penumbras,
escondites de crudeza,
donde trago salivas y temores,
como si sólo existiese por el odio que me guarda.











Así... sin omitir mis ansiedades,
espero...
entre el frío de historias enajenadas
el brillo transparente de todos mis sentidos,
sin creer en nada, ni en mí mismo,
desfondando la vida entre inciertas fantasías.

La ciudad está afuera,
como una exégesis enfrentada a mis sombras,
como una absurda sentencia.
Calles y plazas diseminando otras sombras,
conjugando palabras entre paseos y miradas.

Y sin creer en nada... ni en mí mismo.

Seguirán creciendo brotes de hojas,
pero extraño y silencioso,
no busco la voluntad del tiempo en otros tiempos.
































Al escribir,
se hace grande
lo que contado resulta prosaico,
y el simple esfuerzo del papel en blanco
nos provoca
el bienestar de haber entregado
aquello que teníamos que dar.

( De Maena García Estrada)





28



Retorno,
volcado en mis desnudeces,
sin descansar ni un instante,
se dispersa el rumor de voces suspendidas,
abierta tarde espesa en la mirada,
se fuga el crepúsculo entre magias transparentes,
delimitadas formas sin paisajes concretos.
Retorno,
volcado en mis desnudeces,
mirando hacia atrás como un rito de despedida.

El cuerpo es como una fachada más
de una ciudad con brillos de penumbras.

Llego a sitio alguno,
todos los lugares son los mismos
cuando se está vacío y ambulante,
comparto la soledad sinónima de otros,
mendigos de la noche,
como yo, retornando al júbilo de mis sombras.












En silencio descienden los símbolos
de historias decadentes,
voces entre extrañas siluetas,
voces entre demasiado costumbrismo.

Y decadente en mis emociones,
me dejo llevar por el atardecer de febrero,
como un vendedor de inseguridades.
Sé que la gente me mira como buscando
su propia luz en mí... los matices de sus rabias
y por qué no, todos sus fantasmas,
mientras la noche se estampa en la rutina.






































29




He sostenido mi tiempo sin dioses,
ni diablos en mis nieblas de sentidos
en esta España inundada de irrealismo.

Como un estilista desapasionado,
como un bebedor de sueños absolutos.

Cualquier destino puede ser bueno,
pienso...
así me va... así nos va, querido amigo.



































Una flor
dice:
quiéreme
como a ti mismo;

yo
perfumo el aire

no me arranques
soy un regalo para todos.

José Manuel Cuaresma
( De Cuaderno de cantares de barrio y Antipoemas)







30



Hay momentos en que sé que los sentidos
chocan con estrépito con los sueños,
dejo los deseos al margen,
mientras la lluvia emerge entre los grises de febrero.

El invierno toma un rumbo indeseable,
un itinerario inútil de sombras que se suceden
entre los brillos macilentos de las luces
y los muros derruidos de mis ojos,
el invierno asoma sus virtudes
sobre una vida que se borra.















La noche interrumpe el pensamiento,
como un eco insistente, reiterado,
torbellinos de silencios enajenados,
instintos que se juntan desprovistos
de cualquier tipo de circunstancias

Igual esta noche es un náufrago de nostalgias.

Cuando amanece es España quien despierta,
la piel despereza un presente reiterado,
un ayer sin hoy...
un todavía sin un cuando...

Febrero es una herida en la mirada.

Hay momentos en que sé que todo está vacío,
entre frágiles intentos de cordura,
desde mis propias ansiedades.

Febrero desaparece en los ojos.

No puedo evitar lo que no sé,
Pero sí lo que nunca he sabido.

Soy de la ausencia el único cautivo,
Ahora que febrero roza todos mis desafíos.
























31



Silencio,
sobre los contornos de la casa.

Las paredes con humedades estancadas,
como hiedras suspendidas en un tiempo sin nombres,
ambiguas imperfecciones en las palabras
que sacan los lenguajes verdaderos,
tal vez, todo sea imaginado,
una poética absurda...
deshojándose.

Tal vez... acaso sea eso...
un cauce de voluntades arrepentidas,
rostros sin formas definidas
buscando el encuentro perseguido
entre historias prendidas en los olvidos.

Quizá no haya versos
ni poemas que contribuyan al desastre
de uno mismo.








































































Tiempos imprecisos entre
Sombras







ESTEBAN PÉREZ SÁNCHEZ







1


Estoy solo, sin certidumbre de destino,
un poco alejado de la vida,
con pocas circunstancias, sin pasaje
donde admitir las ambiciones.

Veo pasar los días... frágiles
Mañanas y tardes con reversos de agonía,
tan sólo la noche recita lo imprevisto,
incierta esencia ambigua en la mirada
y un azar de insistencias,
como piel de poemas inacabados.

Alguna vez solicité del amor su compañía...
Sombra soy de huesos y ceniza.

Ayer fui lo que soy ahora,
caminando sin rumbos definidos,
interpretando el vacío de mis manos,
como un fantasma sin futuro
bebiendo un sorbo de este invierno.



























Sabe que le resulta necesario
Aprender a vivir en otra edad,
En otro amor,
En otro tiempo.

Luis García Montero
( Habitaciones separadas)





2



Solitario, apegado a la piel,
me apoyo en un presente herido
y reniego de un viaje alrededor
de huellas que no me convencen
pero que ocupan toda mi decadencia.

No quiero pronunciar la palabra reiterada,
me refugio entre inútiles aceptaciones,
en una casa acostumbrada a mis sombras,
donde siempre hay otros lados desprotegidos
en días que no se terminan con las noches.

Sé que tengo que pretender no ser necesario,
que debo desprotegerme de mí mismo,
que soy de ayer en el hoy de otro mundo,
pero con las mismas soledades,
con las mismas impaciencias.





















A mi hija Claudia Pepa



3



Entonces... resguardado de inviernos
aceptaba escuchar el bullicio entre silencios,
reconociendo la luz con cierta estima,
como algo mil veces recordado
y a la vez opacidad en la memoria.
No era intimidad pero lo era.

Pretérito e impreciso,
como una enfermedad contagiosa el ayer
en los ojos luminosos se asomaba la lujuria.
La decadencia parecía saberlo.

Sobre un fondo de palabras,
el brillo zigzageante de un cielo viscoso,
como vómito dulce,
las manos sostienen un mensaje,
voz envejecida en un entramado bucólico,
como vida sin tiempo.
























4



Un gato se pasea
por los caminos del olvido...
ramalazos de aire seco capitalizando
las llanuras de las pieles.

La cabeza que se esconde detrás de las manos,
gente que se apresura a ser primavera,
saltándose el invierno,
la palidez extremada de enero,
febrero, tal vez,
devuelve la insistencia por ser costumbre,
sólo,
como poemas de lluvia en labios deshojados,
besos tristes entre risas desbordadas.

Un gato se pasea por las evocaciones,
pero nada se detiene,
quimera erótica y repentina,
como única frontera para la memoria.



























5



Recortadas palabras,
casi fragelos de historias inconscientes,
casi otoño reconocido entre voces enfermizas,
aparente y silenciosa mansedumbre,
un poco así como luces mortecinas,
desairando la mirada que busca los vacíos
como un hallazgo del triunfo en mis fracasos.

Así llego un poco a mí o así lo creo,
como eco sin armonía que se oculta
entre las posesiones de mis indiferencias.

Tan pronto amor tan pronto olvido,
más de una dirección en un cruce sin destinos,
como si no quisiese prender en mí la vida.
Recortadas palabras,
al borde de mis abismos desbocados de locura.































A mi hijo Esteban Alejandro









6




No hay armonía en mis deseos.
Recorto mis recapacitaciones,
la casa, tan sólo unas paredes sorprendidas
cuando paseo haciendo sombras luminarias,
la piel no amansa la certeza enferma y sigilosa,
todo cambia entre mis desórdenes,
incluso los ojos, con los que miro descarado
como si fuese un alarde de locura.

Me veo llegar... me desconozco.
Ha tiempo que no quiero saber nada de mí mismo,
sin embargo sé que hay posesiones hermosas
que esperan cobijadas entre mis circunstancias
pero también sé que ahora no es el momento
para deshacerme sólo en mis instintos.

Febrero, ojos de tinta, dos mil seis.
Hoy es ayer, pero es febrero el que agoniza
entre historias coloniales, imprevistas.
Mi España es una España triste que sonríe
con la boca desgastada por tantas dentelladas
de pasados épicos que aun no han cicatrizado.









Pero observo y nada es necesario,
ni poemas que conmuevan, ni palabras
que arremetan contra el orden de algunos sentidos,
tal vez sin saberlo aun somos hijos de la ira
o todavía sea tiempo de pedir por la palabra.

La ciudad es vulgar. Todas las ciudades lo son.
Yo mismo soy vulgar y decadente,
asumo mis nostalgias y mis soledades,
las viejas heridas que se entremezclan con mis sombras.
Puedo regresar, pero de donde...
Dormir en la costumbre y despertar entre desaires...
Todos diferentes... tan bien uniformados.

Copio la sed de mis desganas,
como un ambiguo principio sin finales.




































Envejecer tiene su gracia.
Es igual que de joven
aprender a bailar, plegarse a un mismo ritmo
más insistente que nuestra experiencia.
Y procura también cierto instintivo
placer curioso,
una segunda naturaleza.

( Antes de ser maduro)
Jaime Gil de Biedma




7



Sorprendo la noche en un poema,
no hago preguntas, ni busco respuestas,
demasiado conozco ya mi rostro y no hace falta
intentar cobijar todos mis deseos.

Pero la noche subyuga mis temores
y cierro los ojos y escribo con pausas, lentamente,
reconociendo la intimidad como una costumbre
que siempre suele llegar bastante tarde.

Ahora es el momento, me digo,
para reanudar los temores fugitivos,
apropiarme del sentido de la noche,
dormitar leve entre nombres que silencio,
nombres que tienen formas y caras desfiguradas,
como un delirio cautivo de mis propias tentaciones.

Sorprendo la noche en un poema,
pero me faltan versos para sujetar mi agonía.













8



Bajo a la calle
un poco a contrapunto con la vida
y en el gesto una condición de historias definidas,
calladas palabras que agotan mi insistencia.

En mí, en ti, en nosotros,
la sensación de encuentros inmediatos,
el reconocer que todo es una farsa
en una ciudad que sujeta la llama que incendia
todos nuestros fracasos.
Es el deseo desnudo de lo que hoy es la penumbra
de razones que no aferran la animadversión
de la amistad.

Nada cambia en la calle el rumbo que cautivo.
Todo son distancias a la medida de mis distancias.

Testigo soy de mis propios instintos.
Beso la gélida humedad de la niebla
y luego me pierdo entre mí mismo.






















Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que he tenido.

Pedro Salinas
( La memoria de las manos)



9


Dejo la piel junto al regalo del tiempo
espuma con colores sin matices.

Del ayer que llega sin distancias imposibles,
aceras encharcadas del invierno,
la mirada como una dirección única.
Llevo un libro de Ángel González en el bolsillo
de un abrigo que se presta ahora que es febrero,
a veces es otro, alguien más extraño,
del que busco, entre sus palabras, noticias sobre mis interioridades
y al final nunca pregunto si he estado acertado.

El invierno tiene colores rosáceos entre grises,
como un incendio de amaneceres imprecisos.

Neutras abstracciones me dispersan del arte,
como promesas de gente después de un encuentro
en que la palabra es un vacío en los sentidos
y sólo queda un eco simbólico de anécdota.

Dejo la piel junto al regalo del tiempo.
Después camino con todas mis ausencias,
con palabras recortadas en silencios imperfectos.

















Huye de mí, memoria,
¿por qué me atormentas
en este instante feliz
en que reconcilio
conmigo mismo?

José luís Bartolomé García
( Memoria y olvido)



10


Me cobijo en una bar, humo y ceniza,
aroma de café y estigmas en el suelo,
acaso huellas de desesperanza.
Impertinente miro lo que nunca sucede,
como si fuese una moda pasajera.
Acaso olvidos transparentes.
Camareros que sirven a una clientela
que no participa de mis devaneos.

Los ventanales transmiten gente, coches,
las casas que se enfrentan a mis ojos,
como si quisieran entrar en mis salidas;
sonrío entre nostalgias y doy un trago
de una vida que, a veces, bebo entera,
mientras desisto de un mundo de plástico.

Pago la cuenta y cojo el equipaje de mis sueños,
o eso creo.
Quiero marchar, cruzar el tiempo,
apoyarme en una esquina y ver gente,
viajeros como yo sin compromisos.
















11



Me meto dentro de una canción cualquiera,
como queriendo sentir el afecto de su ritmo,
acepto el trato de una letra indiferente
pero me dejo llevar por mi propia decadencia

Abro y cierro los ojos creando luces,
engañando al brillo imperfecto de mis sombras,
bailo como costumbre de animal de calle,
entre la compañía de una casa donde oculto
ambiguas soledades y lenguajes extraños
y también entre todos mis fantasmas.

Siento que quiero gritar pero silencio
el monocorde intento que estanco en los sentidos.
Tal vez mañana, cuando envejezca,
puede que sea peor gritar que una mirada.






























12



Me pongo a esperar.
Como si el tiempo fuese una respuesta inmediata,
la mañana resplandece bajo un hálito de luna blanca,
llegan grises, impertinentes, con lluvia de amenaza.
Busco refugio entre las penumbras de la casa.

Hay roces de amores sigilosos,
con recelo cruzo la piel y su argumento,
nada difiere de tiempos ya pasados,
sólo la locura se haya en mis espacios.

Miro de frente la agónica insistencia,
pero luego tengo que saber entre silencios
descifrar el por qué de tantas soledades.

Todo acaba y comienza de continuo,
lo que perdiste y lo que no ganaste.
Da cierto tranquilidad el sabor del vencido,
una cierta calma arremetida de tristeza,
a pesar de que la sonrisa se me escapa.


























Has temblado sin remedio
lo que yacía en el negro catafalco
era tu querida patria.

Vitezslav Nezval
( De Catafalco campesino)



13



Son horas plegadas entre instantes inseguros.
Silencio y palabras y tiempo.

Me atrevo a interrogar mis sensaciones
en un clima ambiguo de respuestas,
parece que todo está en convalecencia,
entre las heridas de los versos,
Brillos grises que retoman los momentos
en que uno duda de sí mismo.

Los instintos carecen de equipajes.

Tal vez debiera no acudir a los sentidos
Desde la decrepitud de febrero entre la lluvia
Mientras, piel con piel, invento claridades
Como un antojo por ver algunas fantasías.

Y el poeta está solo e impreciso,
Como una fotografía sin paisajes.


















A Eva María Conde González



14



Buscaba la llave del mal,
como cuando alguien busca rostros conocidos
y luego rasgar la vida entre impaciencias.

El viento azota los cristales de la casa,
enciendo la luz como brasas definidas
que queman todas las miradas,
el agua del cuerpo se atormenta
y el silencio es como un supuesto sol
encima de todas mis cobardías.

De pronto me imagino navegando
por el mar de un cuerpo femenino,
inquieto y sin reposo en un oleaje
de versos desconchados en las paredes
que sobrevienen a los ojos como cantiles.

Preveo un desastre y el desasosiego
de tener que navegar a contracorriente
de un destino que recorre mis desesperanzas.






















15



Quizá necesite más de mil noches para conocerte,
mil noches para celebrar tu rostro,
mil desvelos de sueños entre ojos encontrados.

Puede que nunca llegue a saber tu nombre,
ni que tu piel se suspenda en los sentidos,
tal vez después... cuando abandone
el espacio reservado a los deseos.

Quizá necesite más de mil noches para olvidarte
y olvidarme entre mis inquietudes... inseguro.

Tal vez tenga que retrasar los relojes de la casa,
que las sombras ocupen sus verdaderos entornos.
tengo todo el tiempo... Tu tiempo...
para dividir instantes en que todo y nada se decide.






























16



Buenos días tristeza. Buenos días.
Creo que hoy estamos a domingo.
La mirada me confirma que hay nieve en los tejados,
creo que algo me he perdido en esta noche,
sumergido en lo profundo de los sueños,
buenos días, reitero en insistencias,
como creyendo que hoy no existo.
Las vacías calles encharcadas, emergentes
de un sol tibio que deshace el manto blanco
y los coches son absurdos monigotes
con los que nadie juega.
Buenos días tristeza. Buenos días.
Me encuentro entre ambiguas reflexiones,
creo que hoy estamos a domingo,
hay un cierto ámbito de reposo
aunque no me deja la paz en las palabras
que se precipitan como esencia blanca confirmando
que todo es un regreso de continuo.




























Desperté y ahora quiero
Encontrar la escalera
Para subir sin alas
Poco a poco a mi muerte.

Manuel Altolaguirre
( Para alcanzar la luz)



17



Casa entre penumbras... perdona que no vaya
a buscar las interrogantes de tus ojos,
quizá luego, más tarde, cuando se solivianten mis sentidos,
ahora estoy acuciado de temores,
oculto entre mis inseguridades,
con algunas impaciencias silenciosas,
intentando encontrar en mis ojos respuestas inmediatas,
observando la atmósfera gris y macilenta.

El viento azota los cristales,
como una inquietud de mis distancias.
Es algo reiterado... ayer estuve así.

Láminas de tiempos imprecisos,
miradas y silencios encontrados
mientras todo se deshace entre mis manos.























Sin sitio, sin lugar, con una espina
clavada en el tobillo izquierdo de mi alma,
sin sitio y sin lugar. Dónde buscar
lo alejado ya dicho en libros y evangelios.

Modesto Izquierdo Barrios
( De Rosario)






18




Despierto... como en un poema inacabado,
con palabras escritas, tal vez, en otros tiempos,
pero no son versos exactos,
son, como una especie de bruma en la mirada.
Ahora sé que es febrero de dos mil seis,
preparo los lienzos para esbozar prófugos sentidos,
algunos alardes imprecisos de una incierta psicología
mientras escucho, como fondo, noticias de la radio...
descanso entre mis sombras,
como una ley absurda me llegas de pronto
y te imagino con un rostro inconcreto,
el tiempo pasa y quiebra las imágenes,
yo, a veces, me busco en los espejos.
Te creo en otra ciudad, en otras falsedades,
con tu perfume limpio, demasiado escrupuloso quizá,
como una realidad que arde sin darnos cuenta
que todas las distancias son las mismas.












Te amé, no te amé. Tal vez aun te amo,
me tomo el destino como una catástrofe en la que nunca muero,
siempre retorno al mundo de los vivos.

El juicio de tu edad entre mi tiempo,
todo inventado en tantos siglos...
pero siempre hay poemas nuevos. No los míos.
Son modas que se visten de paisajes inmediatos,
los leí en tu piel.
Ahora, me apoyo en mis sombras
y sé que no deseo imaginarte como una fantasía pretenciosa.

Fuimos, simplemente, un quizá en un camino
diferente para ambos.
Pero siempre queda una brasa encendida...
el que más ama es el que siempre se queda solo.



































Aristas duras, sin piedad
el día nos invade, atrás quedó
la sombra grata y apacible.

Carlos Elío
( De Despertar)





19



Puede que sepas,
como sombras de un tiempo,
que he sido la extinción de los sentidos,
contumaces y profundos,
sombras de insistencias en mi yo indiferente,
donde estaba escabullido, al margen de tu vida,
incluso, creo, que también, al margen de la mía.

Y aunque pueda que sepas,
que yo permanecía en tus tiempos impacientes,
sin responder a ninguna expectativa,
estábamos atrapados en nuestra propia codicia.

Yo, confabulaba entre intermitentes cigarrillos
El cómo acercarme entre gastadas distancias,
igual era un proyecto de renuncia,
una elección ambigua, tal vez imprudente
o estaba desaprendiendo en mis sentidos
un poco entre la verdad, un poco entre la mentira.

Y así... descuidado entre lo incierto
de un algo inventado,
haciendo memoria y doblegando
cualquier intención de acercamiento,
te pensaba,









mientras me llevaba instantes a los labios,
insaciable sed,
abandonado a la lectura de las miradas,
cobijado entre mi cobardía,
dejándome marchar entre luces de sueños
donde quedaba inerte,
como quien espera que en algún momento
pueda existir la sorpresa de un amanecer en los instintos.










































Qué es el alma: leer
en un libro de viajes algo sobre una tierra
a la que nunca irás.

Yehuda Amijai
( Un idioma, un paisaje)



20



A veces la vida es como un informe
de sombras agrupadas entre historias personales,
pero no busco explicaciones de un mundo
que creo que no me pertenece.

Estoy, en una ciudad desesperada,
con luces ambiguas de un invierno inacabado,
como un fantasma paseo por sus calles,
todas son sinónimas de mis flaquezas.

Las ventanas de las casas vomitan ráfagas
de olores cotidianos en los mediodías,
todo se impregna en los espacios concebidos
para que los murmullos nunca lleguen
a ser voces que se alzan.
La vida no entiende de patrias.
Tal vez, la única patria que tenemos es el cuerpo.
A veces la vida es como un informe
en el que hay que pasar de puntillas, por sí acaso.




















21




Hace frío,
es un frío suave, sedoso,
como casi un despertar de primavera.
Me encuentro con aceras impertinentes,
vacío de miradas definidas,
en un paisaje donde todo da lo mismo.

Todo es un vaivén de historias personales,
bajo el desdén de una luz intransigente,
el brillo que acuna la locura incierta
que persigue a quien anda tras de ella.

Pero hace frío,
y es un frío suave, sedoso,
como un murmullo de tiempo sin sentido.




























22




Viajo, pero es todo impredecible.
qué camino tomaré dentro de poco,
cualquier carretera, otros paisajes,
algún sendero secundario,
multitud de encinas bajo el sol de invierno,
tejidas como un tumulto empalagoso.

Tengo que decidir entre mí y yo.
Solemne decisión.
El espejo retrovisor indica que no hay nada
detrás... ni tan siquiera un auge de esperanza.

Freno, paro, bajo... camino...
dejo que el viento frío golpee mi rostro,
el tiempo es impreciso... como yo...
entra y sale como latidos de un corazón de febrero.

Viajo... sí... pero todo es impredecible.





























23




Poemas envejecidos por el tiempo,
sangran en este preciso instante.
Canciones escuchadas en tardes suculentas,
cercanas a la piel transparente de la dicha.

Ahora, como ave pasajera, solitario,
me estremezco entre los brillos del olvido,
la mirada es un enemigo extraño
cuando se posa con recelo en los sentidos.

Poemas y yo entre hálitos de historias,
tratando de salvar todo lo que se paraliza.































Pero tú esperabas siempre a alguien,
dejabas siempre a alguien,
hasta que te encontraste a ti mismo, y ya no estás en ningún sitio.

Vladimír Holan
( De El niño)




24




Las voces que sueñas en mitad de los sueños,
como un eco que late entre mis inseguridades,
abro los ojos con un poco de cautela,
insomne me deslizo a través de mí mismo.

Enciendo la luz cegando la noche,
doy un trago de agua y observo, simplemente,
el obcecado silencio que impone la cordura.

Pero hay un dolor al otro lado de la cama,
una intimidad que desluce la ansiedad
entre respiraciones confusas.

No hay voces, pero existo en este instante
en que hay que tomar posiciones en los deseos.

Respiro...
Casi como un único acontecimiento.
Inútil reservar los instintos.
Me levanto,
Como una herida frágil entre miedos y mentiras.














Doy un leve paseo por la casa,
meciendo el sabor seco de los sentidos,
las estancias frías estremecen,
siento que soy náufrago de la noche.

Después, todo son intentos inconcretos,
marcadas distancias entre soledad y vida.

Me vuelvo a acostar.
El tiempo ha repartido sus cartas para el juego,
pero duermo desnudo, sin ases en las mangas.







































Detén el verso y cambia de planes,
hay dioses parapetados, por todas partes,
listos para matarte.

Pongamos fecha en esta vida,
a los momentos que puntualmente
y deliciosamente, nos consumen.

Teófilo Gago Gago
( De Días de caza. Días de muerte)






25



las sombras besan.
Lo sé perfectamente.
Asomo una marcada sonrisa mientras lo escribo,
como un adorno estúpido,
lujosos besos apagados.
Respiro de forma contrariada,
como buscando ritmo en mis espacios,
como midiendo las palabras,
entre recodos luminosos donde brotan
historias imposibles.

Las sombras besan,
como traiciones de instintos en preguntas sin respuestas.

















26



Contrariadas intenciones.
No busco el origen de la juventud,
la amistad es y fue un desencuentro esperado,
pero en qué pensábamos entonces
y qué es lo que pensamos ahora.

La juventud siempre es incierta,
como una muestra de herida,
lo noto cuando me topo con viejas amistades,
quizá un qué tal... que tiempos aquellos...
pero hay una culpa yerta en la mirada
cuando uno se despide como una estupidez soñada.

Contrariadas intenciones.
Si la juventud fue una herida,
hay motivos suficientes para soñar la muerte.






























... y sonríen, a veces, cuando hablan.
Y se dicen, incluso,
palabras
de amor. Pero
se aman
de dos en dos
para
odiar de mil
en mil.

Ángel González
( De Todos ustedes parecen felices)






27



Como arrebato de febrero,
veo crecer los brotes de hojas,
álamos de ciudad,
ramas quebrando el horizonte de invierno,
también crece el amor entre conversaciones,
tal vez por eso callo.

El silencio de la casa no estorba,
yo, sí.

Las noches húmedas y gélidas,
la luz del sol, un sol que no aguanto,
que me hace huir continuamente
a eternos cobijos de penumbras,
escondites de crudeza,
donde trago salivas y temores,
como si sólo existiese por el odio que me guarda.











Así... sin omitir mis ansiedades,
espero...
entre el frío de historias enajenadas
el brillo transparente de todos mis sentidos,
sin creer en nada, ni en mí mismo,
desfondando la vida entre inciertas fantasías.

La ciudad está afuera,
como una exégesis enfrentada a mis sombras,
como una absurda sentencia.
Calles y plazas diseminando otras sombras,
conjugando palabras entre paseos y miradas.

Y sin creer en nada... ni en mí mismo.

Seguirán creciendo brotes de hojas,
pero extraño y silencioso,
no busco la voluntad del tiempo en otros tiempos.
































Al escribir,
se hace grande
lo que contado resulta prosaico,
y el simple esfuerzo del papel en blanco
nos provoca
el bienestar de haber entregado
aquello que teníamos que dar.

( De Maena García Estrada)





28



Retorno,
volcado en mis desnudeces,
sin descansar ni un instante,
se dispersa el rumor de voces suspendidas,
abierta tarde espesa en la mirada,
se fuga el crepúsculo entre magias transparentes,
delimitadas formas sin paisajes concretos.
Retorno,
volcado en mis desnudeces,
mirando hacia atrás como un rito de despedida.

El cuerpo es como una fachada más
de una ciudad con brillos de penumbras.

Llego a sitio alguno,
todos los lugares son los mismos
cuando se está vacío y ambulante,
comparto la soledad sinónima de otros,
mendigos de la noche,
como yo, retornando al júbilo de mis sombras.












En silencio descienden los símbolos
de historias decadentes,
voces entre extrañas siluetas,
voces entre demasiado costumbrismo.

Y decadente en mis emociones,
me dejo llevar por el atardecer de febrero,
como un vendedor de inseguridades.
Sé que la gente me mira como buscando
su propia luz en mí... los matices de sus rabias
y por qué no, todos sus fantasmas,
mientras la noche se estampa en la rutina.






































29




He sostenido mi tiempo sin dioses,
ni diablos en mis nieblas de sentidos
en esta España inundada de irrealismo.

Como un estilista desapasionado,
como un bebedor de sueños absolutos.

Cualquier destino puede ser bueno,
pienso...
así me va... así nos va, querido amigo.



































Una flor
dice:
quiéreme
como a ti mismo;

yo
perfumo el aire

no me arranques
soy un regalo para todos.

José Manuel Cuaresma
( De Cuaderno de cantares de barrio y Antipoemas)







30



Hay momentos en que sé que los sentidos
chocan con estrépito con los sueños,
dejo los deseos al margen,
mientras la lluvia emerge entre los grises de febrero.

El invierno toma un rumbo indeseable,
un itinerario inútil de sombras que se suceden
entre los brillos macilentos de las luces
y los muros derruidos de mis ojos,
el invierno asoma sus virtudes
sobre una vida que se borra.















La noche interrumpe el pensamiento,
como un eco insistente, reiterado,
torbellinos de silencios enajenados,
instintos que se juntan desprovistos
de cualquier tipo de circunstancias

Igual esta noche es un náufrago de nostalgias.

Cuando amanece es España quien despierta,
la piel despereza un presente reiterado,
un ayer sin hoy...
un todavía sin un cuando...

Febrero es una herida en la mirada.

Hay momentos en que sé que todo está vacío,
entre frágiles intentos de cordura,
desde mis propias ansiedades.

Febrero desaparece en los ojos.

No puedo evitar lo que no sé,
Pero sí lo que nunca he sabido.

Soy de la ausencia el único cautivo,
Ahora que febrero roza todos mis desafíos.
























31



Silencio,
sobre los contornos de la casa.

Las paredes con humedades estancadas,
como hiedras suspendidas en un tiempo sin nombres,
ambiguas imperfecciones en las palabras
que sacan los lenguajes verdaderos,
tal vez, todo sea imaginado,
una poética absurda...
deshojándose.

Tal vez... acaso sea eso...
un cauce de voluntades arrepentidas,
rostros sin formas definidas
buscando el encuentro perseguido
entre historias prendidas en los olvidos.

Quizá no haya versos
ni poemas que contribuyan al desastre
de uno mismo.