martes, 28 de febrero de 2017

Y HABLO EN BAJO




Y hablo en bajo para que te acerques,
para poder rozarnos  los instintos,
para que me duela tu olor cuando te marches,
para buscarte después entre mis manos,
en todos los vacíos de mi vida.

Y hay un rumor de olas en la noche,
un corazón que siempre se me aleja,
un vaivén de tiempo que no existe,
lo presentido de los próximos poemas
y el agua con el reflejo de la luna.

la noche y su vestido con estrellas,
el desnudarse el alma de tu nombre,
el querer descarnarte los silencios,
el morir entre las líneas de tus versos,
el no dormir en ningún lado de la cama.

el preguntarme siempre qué estoy haciendo
sentado al borde de todos los abismos,
entre olas de cabellos que se atan
a los dedos que no riman con la calma,
al poema que no quiero que se escriba.


Y hablo en bajo para que te acerques,
para que te sientes conmigo entre la arena
y escuchemos del mar viejas historias,
amarrarte en mis brazos y levar anclas

y buscarnos en todos los naufragios. 


Esteban Pérez Sánchez  28.2.2017


domingo, 26 de febrero de 2017

UN DÍA TE DIJE NO SÉ QUÉ DE CONTARTE HISTORIAS TRISTES





Un día te dije no sé qué de contarte historias tristes,
algo me dijiste de que estabas rota en los colores
y yo estaba dibujando unas manos en tu cuerpo,
seguro que era un domingo por la tarde,
hay ciertas cosas que pasan los lunes,
tu cabello en el viento de mis manos,
mi mirada perdida en tu mirada,
sin embargo los martes nunca  pasa nada,
pero un día te dije de contarte historias llenas de melancolía
y seguro que era domingo por la tarde,
tú, marchabas a no sé dónde luego,
yo, me perdería después por la ciudad,
hay ciertas cosas que pasan los miércoles,
los jueves, por ejemplo, tampoco pasa nada,
los lunes tienen un encuentro con la magia,
puedo ver los gestos de las olas
cuando me pierdo entre tus mares,
verte la sonrisa y la vida que me falta
y te dije de contarte cosas triste
para sacarte un sonrisa de tu boca
y seguro que era un domingo por la tarde
porque los viernes, por ejemplo, no pasas esas cosas
y los sábados son extraños paraísos de extrañarte;

seguro que era domingo por la tarde.


Esteban Pérez Sánchez    26.2.2017

sábado, 25 de febrero de 2017

Y EL VIENTO SIGUE SIENDO DULCE






Y el viento sigue siendo dulce,
siempre nos fue dulce,
es una hora cualquiera en los sentidos,
el frío te busca
con esa necesidad de abrazar los silencios
y los arces bailan,
la gente sale de sus casas como pasajeros sin vida
y trago saliva,
es tiempo de estaciones de piel y de verdades
y escribo tu nombre en la esquina de un momento,
entre tu cuello y tus oreja,
y hay gritos en las uñas
y me quedo por el andén de tus pechos,
sin decir nada,
callado, callados, imperceptibles, casi enemigos íntimos,
respirándonos los recuerdos como equipaje único,
te miro como si tú fueses el viaje
y beso tu cabello
 y es como si tuvieses el billete para quedarme

Esteban Pérez Sánchez  25.2.2017



jueves, 23 de febrero de 2017

POR LAS TARDES ME PIERDO






Por las tardes me pierdo por las calles de Grácia
y pienso, reflexiono y atropello autos y personas,
niños, madres, ex de todo el mundo,
también farolas, arboles, canciones, rumbas sobre todo,
hay olmos, plátanos, álamos y sauces,
con estos no bailo salvo tangos y boleros,
tomo un café de más de setenta vueltas al azúcar
y no la pienso y beso su nombre a cada trago,
a veces pido un whisky con su sonrisa
y saco un libro y la gente mira raro,
también lo hacen cuando bailo rumbas con los olmos
o fados con los plátanos.
Decía que leía un whisky y veía un libro
y si fuese así es que van ya varios vasos,
un chino juega con las tragaperras
y escribo en la libreta el primer verso de un poema
que más o menos dice te amo,
puede que necesite trabajar más el principio,
empezar que pasaré la noche bailando con los álamos
“gitanitos y morenos” hasta que vengas a buscarme
cuando sea madrugada y hay que joderse
entre tanta poesía no pude ver al sol cansado
acostarse en los reflejos de mis ojos;
mañana será otro día e igual te veo en un poema
cuando me pierda por las calles de la vida
o por la calles de Grácia.

Esteban Pérez Sánchez 










miércoles, 22 de febrero de 2017

GRITABA EL VIENTO EN LA NOCHE









Gritaba el viento en la noche,
eterno giralunas de la vida,
ese baile de sueños sin cordura
y los niños no tenían sueño,
los sueños jugaban con los niños
y el silencio nada preguntaba.
Gritaba el viento en la noche,
recuerdo que callaba tu nombre,
que besaba la piel del agua,
que mis manos retenían el mar,
que cada ola era un poema no escrito
y recuerdo que no te olvidaba
y el silencio estaba allí,
callado, como herido, como muerto,
tan eco de yo en ti
y gritaba el viento en la noche,
eterno giralunas de la vida
y miraba las paredes, las ventanas,
la puerta de la calle, las heridas,
como queriendo salir por sus espacios
y buscarte entre la arena y entre el agua
y el silencio estaba allí, deteniéndome,
besándome cada segundo de mi muerte,
muriendo cada muerte de mi vida,
como si el silencio fueses tú

y gritaba el viento en la noche.


Esteban Pérez Sánchez 

martes, 21 de febrero de 2017

ME RECUERDO NOCHE







Me recuerdo noche,
las lunas traviesas de tus ojos
y que la vida caminaba a nuestro lado,
iba ciego de ti
y algo me dijiste de una rubia en minifalda,
los coches las farolas el rumor de tu piel,
la danza de tu coleta,
los gestos dulces del tiempo que bailaban
en un reloj de arena que no atrasa,
no sé si te dije que no te cambiaba
ni por siete camellos de rubias como esa,
no sé si sonreíste,
sé qué hacía frío,
la humedad del mar,
las cervezas,
las calles solitarias,
que hablamos de poemas, de sostener un verso entre dos almas
y hablamos y hablamos
de esto, de aquello, de lo otro, de lo de más allá,
de las nubes, del viento, de la gente, de lo de más acá
y comenzó a llover y eras la primera gota de lluvia
y no me importó mojarme,
caminar por la ciudad hablando con los charcos,
besar las gotas en mis labios
y recordarme noche

en las lunas traviesas de tus ojos.


21.2.2017

Esteban Pérez Sánchez   

sábado, 18 de febrero de 2017

NO ME DI CUENTA




No me di cuenta,
a veces estoy escribiendo o pintando,
escuchando música; si puedo elegir que sea rock británico
y el primer verso es un no me di cuenta y es intencionado,
es una forma de dialogar contigo a solas,  intemporal,
lo leerás después o quizá o un nunca se sabe,
o igual alguien lo lee en otoño, un día de lluvia,
con ese poético café y los cristales y los arces
y esas lágrimas del tiempo golpeando al alma
y puede que llore o sonría o sea silencio
y no se dé cuenta de que no me di cuenta –como decía-
no me di cuenta  que estaba amando,
que era verdad en cada segundo que tenía,
que te buscaba desde la primera luz del día,
que te amaba en cada rincón del alma,
en cada verso de un poema,
en cada pincelada o mezcla de acuarela,
que igual lo lees después o quizá o un nunca se sabe
o puede que seas tú la que está en un día de otoño
con ese poético café y los cristales y los arces
y esas lágrimas del tiempo que golpean el alma sean las tuyas
o puedes que sonrías y yo sólo sea la hoja de un poema
y será dulce o amargo ese  momento
y no me di cuenta que te amaba
y que te sigo amando



“A Mía” 18.2.2017


Esteban Pérez Sánchez 

viernes, 17 de febrero de 2017

MIRAS EL RELOJ






Miras el reloj,
lleva parado años pero lo miras,
hay un cierto gesto melancólico en el reloj
y una cierta ironía en el destino
y es triste y no llueve y no hay paraguas
y no hay un brazo que te sujete la esperanza,
ni nadie a quien sacar un ojo o morder la lengua,
ni un charco donde meter los pies o la vida
y miras el reloj y piensas que por lo menos no adelanta
y sonríes en su sonrisa y lo miras con su mirada
y piensas que te estas volviendo loco y respiras
y miras el reloj,
ese que lleva parado hace años, ese que  dice
que necesitas irte del tiempo y buscar sus labios
que no te quedes quieto como el.


“A Mía”  17.2.2017

Esteban Pérez Sánchez

jueves, 16 de febrero de 2017

A VECES ME PIERDO POR LAS CALLES DE GRÀCIA





A veces me pierdo por las calles de Grácia
también me pierdo por el pasillo de la casa
y me quedo quieto, como cuando necesito de tus abrazos,
miro las acuarelas de tus ojos y las seco el agua,
a veces llueve y dibujo en las paredes medias de seda
y una camiseta transparente y cuatro horas de sexo
para tener que hacer cuando la luna bostece.
A veces te canto rumbas con ritmos del mar,
dependiendo de cómo sea el estado de tus mareas
y fusionamos fados y tangos y boleros con flamenco
y sólo bailamos estando dentro de nosotros,
a veces me pierdo entre tus piernas,
a veces me pierdo por las calles de Grácia.

“A Mía”  16.2.2017

Esteban Pérez Sánchez


miércoles, 15 de febrero de 2017

ESE SENTIR QUE TE PIERDO CUANDO CIERRO LOS OJOS



Ese sentir que te pierdo cada vez que cierro los ojos,
la herida de la calle debajo de la lluvia
y antes de las nubes el tiempo, qué tiempo era,
miro las casas,  las calles, la gente con sus prisas,
alguno con no tanta que parece en espera de que llueva,
seguro es de los míos, de los locos razonables,
miro los tejados, a los abuelos en busca sus olvidos
y te siento en el viento dulce de una ciudad que amo
y en una calle cualquiera, por ejemplo, por la que tú pasas,
me detengo, me paro, me revoluciono, me te quedas,
y esa calle son todas las calles del mundo,
todas las calles del mundo para ella
y explicado, más o menos, algunos inconvenientes del poema,
decir que estaba en ese sentir de que te pierdo
que decía al principio cada vez que cierro los ojos
y llueve y es una lluvia esperada en la ropa, en el cabello,
en los zapatos húmedos, en la desnudez del silencio
y llegas y pasas y sigues pasando y después sigue lloviendo
y hay lluvia en los labios de agua roja y el viento
sigue siendo dulce y he cerrado los ojos
y temo abrirlos y que no estés
y qué sólo sea la lluvia quien me abrace.



“A Mía”  15.2.2017
Esteban Pérez Sánchez


martes, 14 de febrero de 2017

TENGO CIERTAS MANÍAS



Tengo ciertas manías,
una de ellas es tener muchas manías,
que nadie piense que son costumbres, son manías,
aclarado queda y no me lleven la contraria,
nunca dejo las llaves en el mismo lugar
y tengo la cabeza buscando llaves por toda la casa,
lo cual me evita en tener otros problemas,
como pensar en cómo desnudarte,
en la forma de atarte a la cama,
si utilizo la cuerda o la corbata o el pañuelo de seda,
si te muerdo antes el derecho o el izquierdo,
-naturalmente hablo de tus pechos-
es que hay que decirlo todo para que se entienda,
otra manía que tengo es no hablar nunca de sexo en un poema,
es una vulgaridad, una bajeza, totalmente impropio
eso de besarte o beberme la miel entre tus piernas
o morderte todos los labios es un escándalo, no griten,
que me gusta apoyar la frente en tu frente
y notarte el pan nuestro de cada día y el sudor
y abrazarte después de cada después y contar hasta trece,
me gusta el trece, es otra manía que tengo,
me gusta derramar tu sal en mí,
buscar si tienes un gato negro entre tu vientre,
romperme siete años en tu espejo
y buscar las llaves y no encontrarlas y volverme loco
y quedarme dentro de ti sin salir nunca.

"A Mía" 14.2.2017

Esteban Pérez Sánchez 






lunes, 13 de febrero de 2017

ES EL VIENTO DE LAS MANOS





Es el viento en las manos,
la noche de la luna de los sueños rojos,
Los besos cortos y dulces
para desesperar al deseo.
Es el viento en las manos,
ese roce eterno de la espera,
como si siempre fuese la misma caricia,
la misma página del mismo libro
y sin embargo,
conocemos el camino del final
porque es el viento en las manos
quien hace remolinos
de sombras de la vida
 y nos hace guarecer entre nosotros
como si fuésemos un hola eterno
y te miro y me miras
y respiramos en el otro
hasta la primera muerte,
hasta la última
y es el viento en la manos,

es el viento en las manos.


"A Mía"  13.2.2017

Esteban Pérez Sánchez

domingo, 12 de febrero de 2017

EL AMOR ES CORTAR MÁS DEDOS QUE CEBOLLAS







El amor es cortar más dedos que cebollas,
por eso las heridas y los llantos,
dos copas de vino tinto en la cocina
y te sientas en el suelo con el gato
y miras como gira la lavadora;
a veces la vida tiene esos momentos,
esperar al programa del centrifugado
sin nadie encima.
Luego, tiendes la ropa que por cierto tiene
un cierto matiz suicida que rima con lo romántico,
algún calcetín se ha estampado contra el suelo
ya iba con dos agujeros como heridas.
Luego te pienso, te siento,  esa extraña filosofía
de decir que estás en mí y sacas buena nota
porque no es un examen de matemáticas,
eso sucede en la segunda copa de vino,
pudiera ser en la tercera,
o la cuarta ¿Pasa algo?
miras el móvil y ni un puto mensaje,
a veces lo estrellaría contra el suelo
y lo dices y lo aprietas contra el corazón
y me ronronea el gato y yo a ti
y es una sucesión de momentos absurdos
de esos capaces de provocar un infarto o un poema
de esos que terminan diciendo que te echo de menos
mientras programas en la lavadora el centrifugado.

“A Mía”  12.2.2017

Esteban Pérez Sánchez 

sábado, 11 de febrero de 2017

UNO SE PONE A ESCRIBIR UN POEMA DE AMOR






Uno se pone a escribir un poema de amor
y habla del arco iris
y se pone a llover y lo deja todo
y abre la ventana y besa cada gota de lluvia
que resbala por los cristales,
es eso la vida,
el arco iris antes de la lluvia.

Uno está al borde de uno mismo,
obvio lo de que se cae varias veces,
que igual acaba de subir o no y da lo mismo,
está al borde y se entiende y es suficiente
y la experiencia, que no es decir mucho o casi nada,
te dice que te abraces a alguien por si acaso
y ocurre que así fueron todas las caídas,
por esos acasos de la vida
y eso es la vida;
abrazarte siempre… abrazarte.

A Mía  11.2.2017



Esteban Pérez Sánchez

viernes, 10 de febrero de 2017

UN POEMA DE AMOR TIENE QUE TENER COMO MÍNIMO




Un poema de amor tiene que tener como mínimo
un alegato de la lluvia y un par de lágrimas,
un sonaba una canción y un te echo de menos,
dos aromas de café y unas gotas de silencio,
un me dueles por los menos siete veces
y no hace falta que sean seguidas; es consejo,
un beso en los labios y dos en las heridas,
incluso pueden exagerar con algo de la muerte,
un muero de ti queda bien o un por ti muero
y qué sea melancólico y no suicida,
salvo que sean románticos del siglo diecisiete
y entonces no hace falta ya que usted murió hace tiempo,
viene bien lo de las ojeras al mirarse en el espejo,
eso de no he dormido nada o di vueltas toda la noche,
es recurrente, pero viene decir mejor que te hubiera empotrado
veinte veces contra la pared hasta que el alba fuese roja,
aquí pueden poner su color favorito o el de ella,
a mí por ejemplo me gusta el violeta con el amapola,
siempre comenten, como sin querer, pero queriendo
que comen poco, apenas nada, casi enfermos, casi, casi,
mezclen la palidez mortal con sensaciones salvajes,
un me desmayo pero te amaría tres días seguidos
es concluyente siempre de cierta locura, pero sin pasarse,
pueden añadir después un acaso, o si estuvieras
y algunas referencias sexuales disfrazadas como tu linda boca,
o tus ardientes labios, como sinónimo a quiero morderte tu puta boca
y a saber a qué labios se refiere uno, pero es confuso y claro,
nunca acaben el poema con un te amo, te necesito, un ven, un voy,
queda bien confundir al enemigo, en este caso al amor,
y terminar como se comienza al principio;
sabes amor que está lloviendo en este corazón de otoño,
que cada gota golpea tu nombre en los cristales,
que doy vueltas al café y sonrío ya que olvidé echar el azúcar,
me distrajo nuestra canción sonando de fondo,
sabes amor que o vienes pronto o me mato cualquier día
-aconsejaba lo contrario- pero a veces se hace necesario
porque me dueles amor donde el amor mata,
porque me haces falta amor… me haces tanta falta.

"A Mía"  10.2.2017

Esteban Pérez Sánchez



jueves, 9 de febrero de 2017

¿RECUERDAS EL DÍA EN QUE NO NOS CONOCIMOS?




A veces me pierdo por las calles de la tarde
y te busco al doblar las esquinas de los versos
¿Recuerdas el día que no nos conocimos?
Me miras y sonríes y la realidad parece otra,
sabes que te quiero alma de mar,
que cuando laten tus olas no quiero puerto,
que se morir en cualquier lugar de ti
¿Recuerdas ese día en qué no nos conocimos?
no sé si fue antes o después de despeinarte,
la desnudez del agua ahogándonos,
el silencio cómplice de los gritos,
el eco de la verdad haciéndonos más eco,
el secarte después el tiempo de todo,
tu cuerpo de arena y el viento y la sed
¿Recuerdas ese día en que no nos conocimos?
masticando los nombres en el hambre
y bebiéndonos la vida a tragos largos,
te leía como se leen los poema en voz baja,
sin adioses, ni finales y sin holas
y con puntos suspensivos,
una cerveza fría, un café, un hasta luego,
un siempre, un nunca,
te leía en las presentidas soledades,
apoyados en todo lo prohibido,
como si fuésemos lo eterno de un abrazo
¿Recuerdas el día en que no nos conocimos?

"A Mía"  9.2.2017

Esteban Pérez Sánchez


miércoles, 8 de febrero de 2017

ANTES LO APUNTABA TODO








Antes lo apuntaba todo;
las lista de la compra y lo que no compraba,
las especies de árboles de las calles por donde te seguía,
castaños, cuidado con ellos en septiembre,
acacias, álamos, sauces, entre ellos desaparecías y lloraba,
los árboles ya me conocían
aunque nunca me llamaron por mi nombre,
tú, sabías que iba detrás de ti,
incluso silbabas la misma canción que yo,
incluso girabas la cara y sonreías
cuando notabas el ruido de los charcos en mis pies
-todo por mirar la luna de tu pelo-

Todo lo anotaba;  los días grises, los azules, tu sonrisa,
tus miradas a mis zapatos embarrados,
los días que llovía, la tarde del primer beso
el primer poema que te escribí.

Ahora, ahora ya no anoto nada,
llegas y me plantas en las narices la lista de la compra,
la factura de la luz, el gas, la ropa de los siete niños,
la hipoteca, el seguro de los muertos,  los colegios,
los teléfonos la televisión por cable, el Internet
y vale, sí, te empotro contra la pared cinco minutos
porque el pequeño llora y el tercero tiene gripe
y el resto llega en cualquier momento,
si es que no están tomando nota de lo que hacemos
y salgo a respirar por las calles donde te seguía
y es septiembre y una castaña me da en la cabeza
y hay álamos con hojas plateadas
y acacias con sombras sin verano
y miro al sauce como llora
y meto los pies en cualquier charco

y miro mi piel

y te echo de menos.


"A Mía" 8.2.2017


Esteban Pérez Sánchez

martes, 7 de febrero de 2017

NO SÉ EN QUÉ POEMA COMENCÉ A SENTIRTE



No sé en qué poema comencé a sentirte,
ni qué acuarela estaba pintando entonces,
eran todas de calles que olían a vainilla
y palabras en las que huía de la vida,
apenas me recuerdo en tonos grises,
algunos rojos y algunos violetas,
puede que también sienas y tristezas
de esas que quedan bien de madrugada.

no sé en qué momento me fijé en tus ojos
o si me mordiste tú o fui yo el primer desastre,
ese temporal de viento y noches,
de cabellos anudados a las manos de los sueños,
de las primeras luces de los días,
de los besos días eternos besos días,
como una libreta de arena y agua
donde escribir lo que me haces falta
y que una ola te la lleve como una caricia.

No sé qué día era o si era noche,
sé que era sed y que era agua,
que era la sombra y la luz del tiempo
lo único que sé es que era vida
y que sigue siendo vida.



“A Mía” 7.2.2017

Esteban Pérez Sánchez


  

domingo, 5 de febrero de 2017

EL VIENTO ES EL ECO DE TU CORAZÓN




El viento es el eco de tu corazón
y la lluvia es una carta de amor,
camino por la ciudad sin detenerme en mí,
trato de respirar y de ser piel y de sentir la sangre
por el tiempo de un poema de agua y sal,
los semáforos en rojo de la vida los cruzo
como ciego de nosotros, como cuando te abrazo,
como cuando te beso o no te digo que te echo de menos
y el viento es el eco de tu corazón
y la lluvia una carta de amor que echo al correo del mar,
camino y soy sombra de nuestras sombras,
tomo un café y te pido para comer, entre el silencio,
unas medias lunas y un beso en el cuello,
luego desaparezco de ti o tú de mí y sigo caminando
entre tus ojos y tu sonrisa y me deshabito del miedo
y te cuento que la ciudad sabe nuestra historia
y me ofrece el mar como recuerdo de tu piel
y el viento es el eco de tus latidos

y la lluvia una carta de amor.

"A Mía" 5.2.2017

Esteban Pérez Sánchez 

sábado, 4 de febrero de 2017

A VECES LLEGA EL SOL




A veces llega el sol cansado de girar y girar y girar,
sin música,
como si fuese una vieja profecía de soledad,
llega y no dice nada,
se sienta en ti, en tu regazo humano
y descansa,
duerme y se le escuchan los sueños,
se le escapan de cada rayo y se aferra a tu vientre,
el sol nos hace el amor así,
nos preña de luz y de sombras,
nos hace noche de cuentos que narramos a nuestros miedos
y nuestros miedos crecen y se convierten en hijos,
son los hijos del sol,
son nuestras sombras,
somos nosotros cuando huimos a ninguna parte,
somos nosotros cuando nos quedamos muertos vivos,
sin saberlo,
sin darnos cuenta,
y giramos y giramos y giramos,
sin música,
porque somos también una profecía de las soledades,
también nuestros padres se preñaron del sol.
Abre la sombra, amor,
abre la luz,
salgamos,
intentemos huir
de todas las certezas humanas,

intentemos preñarnos de nosotros.

"A Mía" 4.2.2017

Esteban Pérez Sánchez

viernes, 3 de febrero de 2017

TENEMOS QUE NO HABLAR






Tenemos que no hablar,
no estar frente a frente,
ni el tacto de la mirada,
ni vernos con los dedos
ser agua y agua,
en la sed del otro.

Tenemos que no hablar,
acercarnos a cada ola,
ser acantilados de piel,
latidos del oleaje,
sujetarnos el naufragio en los labios,
y bebernos los ojos,
mordernos la sonrisa,
morirnos la vida

y ser agua y agua
en la sed del otro.

"A Mía"  3.2.2017

Esteban Pérez Sánchez