jueves, 4 de enero de 2018

PALABRAS



Mece la hierba un pétalo de viento,
una sombra chinesca de piel es espiga,
es ola arrebatada al acantilado,
es un abrazo muerto en una palabra.
Hay que matar las palabras, todas,
no pueden sobrevivirnos.
Labios, no beses lo que callas, mátalo también,
cuelga los acentos de una rama, que sean noches
y no hojas, que sean equilibristas cayendo sin red,
voz, muere en un grito sordo,
cambia las dudas por fragancias de miel y de hielo
y mátalas también, también a las verdades,
hay que hacer morir todo lo que no traiciona,
la inocencia, la niñez, la belleza, el mañana,
al hoy que nos estorba, mátalo también,
al también, asesínalo y al quizá y al tal vez,
que no quede nada, hay que hacer morir a la nada
y al todo, a la realidad, a las certezas,
a los idiomas, que no quede un poema y menos si es de amor,
hay que hacer morir al perdón y a la culpa,
hay que matar a lo siento,  a todo lo que no sea engaño,
salva al incendio de Alejandría,
a las manos de los libros,
que sólo nos quede lo peor de nosotros
y luego no escribas, miente, miente, miente

y vive.

Esteban Pérez Sánchez  4.01.2018

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